Mi tortura es el Tiempo inerte
que me cae encima.
La Calle nos une,
y a la vez nos separa
El hombre en el Estado moderno, esta explicita e implícitamente alienado, a través de su prisión en los medios y en los modos de producción. Es prisionero de su trabajo, en primer lugar, al carecer su autodeterminación como Hombre productivo, al estar encadenado a una división del trabajo que legitima la dominación desde arriba.
En segundo lugar, el hombre moderno se encuentra sometido involuntariamente a una situación de dependencia de una denominada “Voluntad General” , que es la base de la sociedad moderna, en pos de la convivencia y la organización social. Claramente, esta supuesta Voluntad General disfraza, más bien, una Voluntad hegemónica, la cual legitima la dominación de clase, a través del imaginario nacional, a través de valores republicanos e históricos.
Y en tercer lugar, el hombre, en busca de una explicación metaterrenal de las contradicciones y del sufrimiento, se acerca a concepciones religiosas, principalmente de un Cristianismo Católico, el cual promete un “paraíso” a quienes sufren en el mundo material. Dicha esperanza, generaría una suerte de autocomplacencia con las contradicciones de clase que se viven en el Estado moderno.
La libertad, entendida como la capacidad de autodeterminación del Sujeto histórico, aparecerá en la medida que el hombre destruye estas cárceles. Mientras exista la contradicción en la sociedad moderna, un grupo será sometido, el cual no posea el control de los modos ni de los medios de producción, por lo cual, carecerá de libertad.
El hombre alienado, o enajenado, no esta solo, sino que vive en comunidad. Es parte de una sociedad y por lo tanto, de un imaginario de pertenencia, este o no este consolidado. El hombre es ciudadano, por lo cual se somete a la propiedad del estado moderno de igualdad ante la ley. Este aspecto, legitima la división del trabajo y su especialización, lo cual es la base de la institucionalidad de la dominación. Esto quiere decir, que “todos” los hombre se someten al imperio de la ley, y por lo tanto, se someten de manera “positiva” al imperio de la ley, y por lo tanto, legitima su condición de igual ante el otro, sin considerar la división de clase, lo que conllevo a aceptar la dominación a aceptar también su pertenencia a una comunidad compuesta por hombres bajo un imaginario nacional.
Por lo tanto, la alineación es la “tragedia adormecida”, una situación que come día a día al hombre en su propia inercia como sujeto. La alineación supone nula conciencia de clase, lo cual se ve disimulada por el bombardeo del consumo como elemento de asociación dentro de una determinada sociedad.
Pero que esta situación del sometimiento voluntario a este modelo de “dominación asistida”, es lo más trágico dentro de este esquema. Tiene, esto último que ver con la familia y la labor del pater familas, visto mas adelante.
Ante esta situación de alineación y enajenación, “en” el individuo actúan las fuerzas represivas y opresivas, las cuales tienen que ver con la creación de un ideal typus de ciudadano ejemplar, lo que provoca que sea el mismo quien se reprima a realizar alguna actividad que vaya en contra del modelo de dominación legitimado.
En esta misma línea, el estado de excepción será permanente, y es asumido por las clases dominantes y por los mismos oprimidos como el orden natural de las cosas. Se asume que violencia y la segregación social como los elementos de consolidación de las sociedades modernas, existiendo diferencias espaciales entre estas.
La desaparición de los metarrelatos, y en consecuencia el poder ideológico de las ciencias sociales, ha conllevado a que el mundo se haya tornado “en apariencia”, esto es, la vida se torna espectacular, todas las situaciones de la vida se empapan con una mezcla de realidad socavada, con una falsedad aparente. En definitiva, se asume la falsificación de lo verdadero .
Esta pasividad las masas retroalimentan el espectáculo, a través de la sociedad del consumo, del marketing y la segmentalizacion de los grupos de esta misma sociedad de consumo. Sin embargo, la pasividad no puede ser entendida como la perdida del razonamiento de la realidad, sino que es el resultado de la enajenación del trabajo, y por ende, de la realidad.
Chile 1989-2003
La teorizacion anterior, puede ser aplicada, con algunas puntualizaciones, a la realidad nacional que se pretende analizar.
El golpe de estado de 1973, acaba con lo que se puede denominar, la excepción de la excepción, a partir de la nomenclatura benjaminiana, es decir, con el quiebre del permanente estado de excepción que viven los oprimidos con la denominada revolución con empanada y vino tinto. El miedo a la política popular, que vieron los grupos dominantes con el gobierno de Salvador Allende, es el reflejo de la tradición republicana-autoritaria que nos legaron los padres de la patria, en donde cualquier “exceso” de participación política por parte del pueblo, es mirada con recelo.
El quiebre democrático, reinventa el nuevo estado de excepción, que se caracteriza por una violencia descomunal, con un genocidio y un permanente estado del terror del nuevo régimen. Sin embargo, los medios de comunicación, controlados por el régimen, señalan a este proceso como el salvavidas al hoyo del marxismo extremista, como se le señalizaba, que de extremista el gobierno de la Unidad Popular no tenia ni un pelo.
En este sentido, es necesario restringir la libertad, en pos de la Voluntad General, en consecuencia, es necesario limpiar el origen.
Origen Elite política Voluntad General Libertad (Individuo alienado)
Poder
Este esquema, puede ser aplicado a la realidad del estado moderno, y por lo tanto, a Chile. El origen del poder, que supuestamente proviene del pueblo, de la nación, es manejada por la clase política o el grupo dominante, que también es económico, se asume el derecho de control de la voluntad general, y luego, al final de la lista, esta el individuo con una libertad a medias, cooptado de libertad. Es decir, el Sujeto debe pasar por estos filtros para obtener la libertad asumida, insisto, como la capacidad de autodeterminación. El panorama es trágico.
Mientras mas fuerza o conexión tenga el poder central, la clase dirigente o dominante, mas se atomiza el hombre alienado, a través de las leyes que de opresivas pasan a ser represivas.
Otra situación que refuerza esta situación dolorosa, es el drama del pater familas, de su realización y su autodeterminación. Los padres de familia se asumen como proveedores de sus familias, y lo ven como a la única salida a la miseria en la que viven. Y a veces, cuando la miseria desaparece, se van creando seudo necesidades, a través de la masificacion del consumo espectacular, creado por la profundización del modelo económico, llevado a las masas por la televisión y por el ideal burgués que promueve. Por lo tanto, la “sobrevivencia” es una máxima superior a la libertad.
De la pasividad de la cual hablamos anteriormente, el hombre no se asume como capaz de modificar su historia, solo basta con el consumo, con sobrevivir en este mundo y darles a sus hijos “lo que ellos no tuvieron”.
En consecuencia, el hombre alienado, no es capaz de transformar su Historia ni su Espacio, y lo peor de todo, es que cuando la modificación de estos elementos tan esenciales para el ser humano, se producen y son modificados y presentados por la clase dominantes, caen encima del Sujeto, destruyendo su vida, su tiempo y su materialidad.