sábado, 20 de octubre de 2007

(Des) Utilizacion de espacios


Durante mis tipicos viajes Santiago-Rancagua-Santiago, trate de hilar una idea acerca de ese perturbador panorama de la carretera (o Autopista), a orillas de las zonas perifericas de Santiago.
A partir de la estetica que se pretende implantar, o que demuestra aquella "super estructura" de ingenieria, es decir, una estetica modernizadora, post-transicional en lo arquitectonico, de cierta manera amena con aquellos que ocupan dicha carretera, y con a quienes "entretiene", podemos esbozar lo siguiente:
Estas "islas" o focos de modernizacion o de desarrollo al mismo tiempo fuera de foco, se generan a partir de la oficialidad con el fin de hermosear y, a la vez, homogeneizar es espacio como una totalidad, considerando y tratando de establecer un solo espacio temporal e historico llamado Chile o como se llame.
Pero quizas mas importante que esto, para algunos, sera la operatividad de la carretera dentro de los medios, condicionando los modos de produccion. Es necesario entender como los espacios, de una u otra manera son instrumentos de dominacion dentro de un contexto historico-espacial, los cuales son determinados en su funcionalidad a partir de la ley y el manoseado "sentido (s) comun (es).
Esteticamente, se pretende esconder aquellos espacios, que si bien operativos a un modelo neoliberal (albergan a la masa trabajadora-productora-alienada menos calificada), debe mantenerse escondida, ya que no es el modelo de "ciudadano-consumidor" que pretende, contradictoriamente promover.
A ocupar los espacios, mierda!!! Como sea...
Pd: (que hay, entonces, 100 metros mas alla de esta "bella" postal del progreso...)

viernes, 5 de octubre de 2007

Luego de un mal dia...

El problema o la problemática de la libertad se han vuelto un tema de crucial trascendencia para un espíritu que nace fundido en este precepto, moldeado por lo que se ha denominado modernidad. El rompimiento, el desapego a las viejas estructuras medievales, tradicionales, comunitarias, y a la vez rígidas, han llevado a este nuevo prototipo de hombre a una búsqueda de un nuevo referente externo que le permita explicar su existencia, que atenúe su sentimiento de soledad en el mundo que le provoco romper con los lazos estamentales rígidos del medioevo.
El “transito”, sin embargo, en algunos casos se ha vuelto interminable, con largas y dolorosas esperas, “iluminismos” que no han llegado a fundirse en este nuevo espíritu universal de la humanidad, y que solo han provocado grandes tragedias colectivas e individuales, que se retuercen de odios y sollozos lamentos de un progreso que se evidencia mas vertical que horizontal.
El problema de la modernidad, y en especial de la libertad, podría tratarse de modo general para todo el mundo y universo occidental, engrosando las listas interminables de estudios a ese respecto. Sin embargo, en lo que respecta a la realidad de nuestro país, estos estudios, en referente a la libertad, como proceso histórico de búsqueda de ésta, son bastantes escasos. Mas bien el mundo de la sociología, filosofía y la estética han desempolvado y desenterrado esos gritos de libertad ocultados por décadas por el tradicionalismo político e histórico de las clases dominantes, reduciendo estos procesos de colectivización de la memoria a simples monumentos (o monumentalizaciones) en donde se recoge esa parte de la Historia como legado patriótico, universal, y no contestatario, clasista y rebelde.
De esta forma, se pretende establecer cual ha sido el camino que ha llevado al sujeto “moderno” en Chile, a transformarse en un consumidor compulsivo, despreciando su realidad política y entregando su libertad de autodeterminación por una libertad de consumo que ha llevado a este sujeto moderno a transformarse en la máxima expresión del individualismo, que, lamentablemente, ha provocado este proceso modernizador en Occidente, con sus respectivas diferencias espaciales.
Además, remover un poco este proceso que acompaña al sujeto, esa denominada “Transición a la democracia”, que se supone es un periodo determinado en que se debían a volver a consolidarse los derechos y situaciones corrompidas, exterminadas, reprimidas y expulsadas por parte de la Dictadura de los militares y Pinochet, entre 1973 y 1990.
Sin embargo, es posible determinar este periodo de transición, mas que como tal, y por lo que se vive en la actualidad, como un transito de suspenso indefinido, de consolidación de ciertos modelos y practicas generalizadas tanto por los militares como por la Concertación. Ésta no solo consolido el modelo dictatorial, sino que lo hizo suyo como bandera de lucha, de estabilidad y de gobernabilidad, que siempre han necesitado las clases políticas en Chile para legitimizar su dominio vertical y autoritario.
Quizás este modelo de autoridad este mas arraigado en el imaginario nacional que lo que nosotros pensamos. En ese sentido, los aportes de José Bengoa acerca del lazo con el mundo rural que caracteriza al compatriota, esto en lo referente al modelo autoritario impuesto en un primer momento por el patrón, sin derecho a ningún contrapeso, ni siquiera legal. El sometimiento, lamentablemente, ¿parece estar en los genes de la “raza” chilena, o más bien es una maquinación que domestique a los individuos disconformes con una realidad que consideran razonablemente cambiante? Lo cierto es que, como señala Bengoa, el Chile urbano, modernizado, y quizás moderno, no ha roto sus lazos de ruralidad-brutalidad bárbara, de machismo y de una concepción de la realidad autoritaria y represiva, tan presentes en nuestras tradiciones republicanas.